jueves, 25 de septiembre de 2014



Pobre Tula. Esperemos que no termine descartado (exprimido hasta que no le quede 
una gota de sangre para dar) como pasó con Tuzzio.

Hacer el foco en Tula por el papelón del domingo, sería lamentable. 
Todo el equipo fue un horror. 
Cuerpo técnico incluido (Que, nada más para empezar,
regaló todo el primer tiempo)

En relación al equipo que paró hoy Almirón, 
los nombres componen la opción más ofensiva posible actualmente. 

De cualquier forma, no me parece que sea un tema de dibujo táctico sino de nombres. 

Hay siete que no pueden faltar en el once titular: 
El rusito Rodriguez, Bellocq y Vidal, Pisano y Mancuello. Pizzini y Riaño.

Los otros cuatro, a criterio del técnico, completarían la formación. 
Seguramente tres irían a la defensa. 
Sobran nombres para armar una buena línea defensiva.

El restante, en ataque, puede ser un media punta, como el Rolfi, por ejemplo. 
Pero no es el único. Si quiere un enganche puede ser Insúa, 
pero me parece que ya está muy lento para este equipo. 
Un punta puede ser Lucero.

No importa demasiado quién sea. 
Lo que si importa, es esa columna fundamental de siete nombres. 
Con ellos, cualquier otro se va a acomodar.

C.V.

A propósito: no entiendo el cuestionamiento a una 
supuesta línea de tres de Almirón 
¿Cuándo jugamos con tres atrás? 
Hemos jugado con cuatro. 
Normalmente con cinco ¿O no?

¿Tres?

El problema es que se paran en línea; 
parecen esos alambrados de campo descuidado, 
llenos de agujeros por donde se cruzan los animales...


martes, 23 de septiembre de 2014




TRELEW SEGÚN AGUSTIN TOSCO

El recuerdo de los mártires caídos

Lo que sigue son las declaraciones de Agustín Tosco en la edición del diario 
El Mundo del 24 de agosto de 1973.

Un año antes, el Gringo había sido testigo del fusilamiento de un grupo de compañeros en la 
Base Aeronaval Almirante Zar.




“Desde el 15 de agosto, día de la evasión,vivíamos en un clima de gran ansiedad. 

Habíamos sido reagrupados en pabellones distintos a los que ocupábamos en aquella fecha, y aislados rigurosamente en cada una de las celdas individuales. 

La puerta de la celda era maciza, con algunos agujeros de un centímetro de diámetro, que hacían de mirilla para los celadores que nos observaban y controlaban constantemente.

Una especie de pequeña ventana,con barrotes cruzados, semejante a una claraboya sin vidrios, colocada sobre la puerta, nos permitía mirar directamente a algunos compañeros, a los ubicados en las cinco o seis celdas de enfrente; para ello debíamos subirnos a la cabecera de la cama y estar en posición muy incómoda. Pero lo hacíamos con entusiasmo, pues eso nos permitía contactarnos de alguna manera, plantearnos los interrogantes que la situación de incomunicación nos obligaba, e ir trasmitiendo las
opiniones con el lenguaje mudo de la mano, en lo que ya éramos expertos.

Dados los cuarenta y cinco metros de longitud del pabellón y las dos series de veintiuna celdas a cada costado del mismo, la retrasmisión se iba haciendo en forma de zigzag hasta completar la totalidad. Nuestra preocupación mayor era la suerte corrida por los compañeros que se habían fugado. Muchos de los prisioneros pertenecían a organizaciones armadas y otros no; es decir, 
los que nos encontrábamos en el pabellón. 

Más a todos nos embargaba una seria inquietud pues la noche del 15 de agosto, habíamos escuchado por radio que todavía en ese entonces se nos permitía tener, que habían sido apresados en el Aeropuerto de Trelew; que se les había dado garantías de reintegrarlos al penal; que estaban en marcha hacia el mismo, en una columna que encabezaban Pujadas,el juez Godoy, 
el doctor Amaya y miembros de las fuerzas de represión.

La noche del 15 de agosto, en la que permaneció tomado interiormente el
penal, escuchamos las emisoras de Chile, donde se daba cuenta del secuestro del avión, y que en él viajaban Santucho, Osatinsky, Vaca Narvaja, Gorriarán, Quieto y Mena. 
Pero el 16 de agosto a la mañana, que se nos incomunicó, no sabíamos 
casi nada de los diecinueve restantes.

Teníamos la posibilidad de informarnos muy precariamente por dos vías: en la guardia los celadores solían escuchar los informativos y todos hacíamos un profundo silencio para tratar de pescar algo;el contacto con algunos celadores más “flexibles”. 

Cuando nos abrían la puerta para ir al baño o cuando nos traían la comida,también podía damos una “pista”. Antes del mediodía del 22 de agosto,algunos compañeros comenzaron a transmitir con el lenguaje mudo que parecía que tres prisioneros que estaban en la Base Naval de Trelew habían sido asesinados. Una gran angustia experimentó todo el pabellón.

 Por la mañana habían requisado en forma muy dura -ellos ya sabían lo acontecido en la madrugada- y propinaron golpes de puño a varios, además de hacernos correr
desnudos desde el baño a cada una de las celdas. 
Habíamos gritado y protestado con toda nuestra fuerza.

A medida que lográbamos noticias, precarias todas, iba aumentando el número de muertos. Decían que Pujadas había intentado apoderarse de la ametralladora de un guardia, que se había generalizado un tiroteo y que habían caído todos. 
A las 17 horas estaba prácticamente confirmado que habían sido muertos 
los diecinueve compañeros en la Base Aeronaval.

Fueron horas de intenso dramatismo. Todos estábamos encaramados y tomados de los barrotes cruzados de la ventana de la celda hacia el interior del pabellón. 
Había rostros enmudecidos.

Otros lloraban con profundo dolor y rabia. Algunos gritaban y daban vivas a cada uno de los caídos y a las organizaciones guerrilleras, a la clase obrera, a la revolución y a la Patria. 

A la noche se preparó un homenaje simultáneo en los seis pabellones 
ocupados por los presos políticos y sociales.
Espontáneamente cada uno relataba aspectos de la vida, las convicciones, 
la personalidad de los caídos, hasta completarlos a todos. 

Posteriormente hablaron varios enjuiciando y condenando el alevoso crimen y fijando la responsabilidad en la dictadura y el sistema. Luego a voz de cuello se
gritó el nombre de cada uno y cada vez se respondía en forma vibrante y unánime:¡Presente! ¡Hasta la victoria siempre! 
Se entonaron colectivamente las distintas marchas partidarias. 

Todo quedó en silencio. Los guardias ordenaron acostarse. Esa noche nadie durmió. 
El recuerdo de los mártires caídos, la imagen de cada uno, el heroico ejemplo de cada uno, llenaba la imaginación, hacía estremecer los sentimientos y daba una
pauta más del duro y glorioso camino revolucionario que recorren la clase obrera y el pueblo hasta su total y definitiva liberación.”.


Fuente, periódico Nuestra Propuesta,
Semanario del Partido Comunista.
Nº 1171. 25 de Setiembre de 2014




lunes, 22 de septiembre de 2014



Hace 40 años moría Juan José Hernández Arregui



Es cierto que también ayer jugamos mal en defensa. Siempre jugamos mal en defensa. Pero contra River es suicida.

Sin embargo no es que jugamos mal solo en defensa. El equipo no jugó a nada. Estuvo apichonado, sin alma, directamente ausente. No fue al Monumental. Hubo mérito innegable de River. Pero mucho defecto nuestro.

Tampoco el tema es principalmente que perdimos. Ni siquiera el resultado 
4 - 1. Aunque el resultado diga mucho. Lo principal, es cómo perdimos. 

La defensa juega mal, pero el resto del equipo no se la hizo (no se la hace) precisamente fácil. Independiente fue un equipo lento, sin ideas, previsible. River manejó el partido como quiso. Con la autoridad del maestro respecto del alumno.

Eso actualmente es inaceptable. Actuaciones como la de ayer, lastimosas, de cobardía deportiva, no pueden permitirse. Hay que ser tajantes. Pertenecen a otra etapa del club que, por respeto a la historia y al hincha (al hincha que se respeta) debe quedar atrás.

No son cosas que se pueden cambiar por decreto. Pero se pueden enfrentar con legítima autoridad. Y tomar las decisiones necesarias para erradicarlas. Firmes y dignos, se gane, empate a pierda, es el piso de exigencia. De ahí a la gloria deportiva, el techo. Es inaceptable cualquier otra actitud profesional. Hay plantel para no regocijarse en la mediocridad.

El cuerpo técnico no es ajeno a este desempeño lamentable de ayer. Tampoco a otros anteriores. Pero claro, contra algunos rivales, se nota más. Contra River, fue blanquear las fragilidades.

Lo mejor que pueden hacer ahora, tanto los jugadores como el cuerpo técnico, es callar. O hablar solo para pedir las necesarias, breves disculpas y seguir trabajando con humildad, en silencio.

No estaría mal, a modo de sincera autocrítica que todos, jugadores y cuerpo técnico, donen sus honorarios de la fecha que, calculo, en varios casos no deben ser monedas, para alguna causa humanitaria; un comedor, hospital. Incluso obras imprescindibles que el club esté necesitando después de la devastación que padeció los últimos veinte años y especialmente durante la última gestión.

No cambiaría el resultado ni la imagen deportiva. Pero sería un gesto que los reconciliaría con el hincha y la ética. Mostraría que estamos en el buen camino, en la búsqueda sana. No estaría mal. No sería poco.

C.V.

domingo, 21 de septiembre de 2014



MARXISMO, HISTORIA Y AUTODETERMINACIÓN 



 Hoy vamos a jugar uno de los dos clásicos. El otro es con Boca. Para nosotros, decir clásico, es hablar de la porfía futbolera entre los tres más grandes de Argentina.


Con River es una disputa por el paladar negro, afirmándonos en el camino del "buen pie y pelotas". Picapiedras abstenerse.

Ambos llegamos entonados. River, más armadito, más a punto. Nosotros, en construcción. No importa. Hay que salir a jugar con actitud y buscando la victoria deportiva, por el camino futbolero que el técnico tiene en su cabeza e intenta concretar en juego colectivo. Jugadores hay. Para la media local, estamos más que bien.


Sin regalarse, sin suicidarse, hay que buscar el partido con respeto por la historia de Independiente, por el rojo de las grandes épocas. 




La decadencia, institucional y deportiva, parecería que empieza a quedar atrás. Se están haciendo reales intentos en esa dirección. Que el partido de hoy en el Monumental, 
sea un paso más hacia ese objetivo.


Hoy los jugadores, prácticamente solos con su coraje deportivo y capacidad técnica y, no es poco, vistiendo una camiseta pesada, cargada de copas y hazañas, de visitantes, con 70. 000 millos en las tribunas, tendrán la oportunidad de meterse en la historia, en la historia grande de Independiente. Como dijera el gran Obdulio, “En la cancha somos once contra once y los de afuera son de palo”.


Muchachos, a jugar a la pelota. A disfrutar este juego deportivo profesional. A recuperar la historia grande del club. La identidad. A ganar.

C.V.



Puede parecer agresivo, o chicana, referenciar los clásicos entre los tres más grandes y no mencionar a nuestros primos de Avellaneda. No es esa la intención, desde ya.

De los millos ya hablamos. Quizá sería justo agregar que en esa historia, la paternidad millo es un hueso duro de pelar. No importa. La vida sigue. Hoy podemos achicar la diferencia. Y seguir trabajando seriamente para revertirla.

Con Boca la porfía es exactamente la contraria que en el clásico con River. Es el enfrentamiento deportivo entre dos estilos, ambos de fútbol, “entre la fuerza y el talento”, se decía hace muchos años. No era tan tajante la cosa, pero algo de eso había. 

Durante muchos años, la paternidad fue nuestra. Luego, cuando entramos en esa larga agonía que hoy queremos dejar definitivamente atrás, los números se dieron vuelta. 
Habrá que ver como sigue la historia.


¿Y Racing? Racing son nuestros primos, nuestros vecinos, el clásico de barrio. No da para clásico; siempre fue un encuentro familiar. Solo una historia, también de decadencia, que asoló la patria, pudo llevarnos con ellos a antagonizar en los actuales términos 

¿Cómo se puede antagonizar, cuando en una familia hay hinchas de ambos equipos. Por ahí, un padre rojo y una madre académica. Y los hijos mezclados en las preferencias 

¿Cómo odiarse entre vecinos, que en el resto de los días, compartían todo? La vereda, la calle, la barra de la esquina, el almacén del barrio, la escuela, el laburo, la huelga, la resistencia...

Menos odiarlos nosotros a ellos, que casi siempre les ganamos. 

No, con Racing no puede, no debe ser un clásico a secas. Mucho menos, uno con sangre y desde el odio. Tiene que volver a ser el clásico de barrio. 

Cuando logremos extinguir estructuralmente las causas de la frustración nacional, las aguas encontrarán su equilibrio. Ya no habrá enfrentamientos entre hermanos, ni siquiera en el plano deportivo. Ese es el camino. Por ahí va la cosa.

viernes, 19 de septiembre de 2014


John William Cooke: claves para un peronismo revolucionario (*)

En su mente Peronismo y Revolución eran uno y el camino la vía armada con las masas encabezando la caravana; y el imperialismo, la oligarquía y los cipayos del lado de los enemigos. Llevar eso a la realidad se convirtió en tarea titánica que lo fue desplazando de la cúpula del movimiento, y lo enfrentó con Perón. El jefe desde el exilio en la España de Franco, comenzaba de a poquito a tirarse para el otro costado.

...

Sus detractores se encargaron de que quede un poquito guardado al fondo de la historia oficial peronista. Pero Cooke dejó, sin dudas, un legado intelectual y político clarificador para los que sí tenemos la consigna de cambiar la estructura de una sociedad desigual y mover los cimientos de la colonización. El ejercicio de leer sus escritos y conocer su ejemplo de lucha debe ser tarea obligatoria de todos lo que se pretenden militantes y constructores del cambio.

...

John William Cooke. Murió con su nombre de imperio y con su firmeza revolucionaria el 19 de septiembre de 1968, a los 48 años abatido por un cáncer de pulmón. Por suerte no llegó a ver el derrumbe del último gobierno peronista, la traición de su líder a la juventud y el permiso de ingreso a la Triple A de López Rega.

...

Dio órdenes precisas hasta el último minuto. Ni muerto podía permitirse perder su coherencia, ni doblegar su espíritu rebelde. Nada de ceremonias religiosas, ni velorios. Nada de desperdiciar órganos ni dejarle el cuerpo a los gusanos. Quizás esa fue su forma de sentirse eterno.

(*) Por Colectivo Alegre Rebeldía