domingo, 18 de febrero de 2018
lunes, 5 de febrero de 2018
Respetamos a
Rafael Correa y la Revolución Ciudadana.
No
obstante, creemos que va siendo hora de analizar por qué los impulsos
posneoliberales en la región, fueron siendo derrotados uno a uno. Ahora
claramente en Ecuador. Solo va quedando Bolivia y, con pronóstico reservado,
Venezuela (Cuba es otra cosa. Hubo una revolución que dio lugar al primer
pueblo y territorio liberado de nuestramérica. No se puede comparar)
A
ésta altura no parece serio justificar diciendo que a "la gente" le
empezó a ir mejor –a veces directamente bien-, entonces se aburguesó y terminó
votando cualquier cosa.
Las
experiencias posneoliberales no fracasaron porque fueron fan-tas-ti-cas. Se
fueron agotando precisamente cuando el viento de cola comenzó a golpear de
frente. Levantaron el pie del acelerador y nunca se plantearon orientarse a la
resolución de los temas estructurales impostergables.
Las
alianzas políticas entre las pequeñas y medianas burguesías con el sufrido
pueblo pobre (muchas veces cliente), se mostraron impotentes para “ir por
todo”, desafiando abiertamente a las trasnacionales, las burguesías
terratenientes y los grandes grupos empresarios locales. No solo no los
enfrentaron consecuentemente. Pactaron con ellos aduciendo que era posible
ganarlos para un proyecto nacional de desarrollo.
Nunca
fueron experiencias de democracia popular, desde las cuales se hubiese podido
neutralizar a esas oligarquías dominantes.
Tampoco
se plantearon la liberación nacional, promoviendo reformas agrarias integrales
y recuperar (o en muchos casos alcanzar por primera vez) la independencia
económica.
No
se dieron pasos efectivos hacia una auténtica integración regional que apuntase
a la creación de un mercado común de la patria grande para 600 millones de
ciudadanos consumidores.
Ahora
bien, si no se hizo –ni siquiera se planteó o simplemente pensó- en condiciones
muy favorables y muchos años de gestión (Una década en el siglo XXI, con el
actual desarrollo de la revolución científica, técnica e informática es un
plazo amplísimo. Y muchos gobiernos estuvieron más que eso) ¿se puede entonces
pensar que a futuro lo harían con viento de frente y en el marco de una
furibunda crisis capitalista mundial que parece estar muy lejos de resolverse
en un nuevo ciclo de crecimiento?
La
única verdad es la realidad. Una realidad agobiante y devastadora, a la que
solo cabe oponerle un proyecto de liberación que permita transformarla en favor
de las mayorías populares. Desde cada patria chica, pensando en la integración
regional.
Proyecto
de liberación que excede la hegemonía de la alianza política de la pequeña y
mediana burguesía y pueblo pobre, clásica de las movidas posneoliberales
recientes. Requiere la centralidad de la clase obrera y el conjunto de los
asalariados; en alianza si, con el pueblo pobre y aquellos sectores de la
pequeña y mediana burguesía menos parasitarios, los más interesados en sostener
un modelo productivo nacional-latinoamericano.
Es
hora, en toda la región y particularmente en Argentina, que los sectores
nacionales y populares de pequeña y mediana burguesía abandonen los falsos
paradigmas diet y retomen las ideas del nacionalismo popular revolucionario,
integrándose desde allí a esa alianza para la liberación junto con los
trabajadores y el pueblo pobre.
A
la vez, es necesario que el socialismo revolucionario, la izquierda de raíz
internacionalista, abandone las –muchas veces intrascendentes- políticas
testimoniales. Regocijarse tirando piedras a los techos solo lleva a la
frustración política.
Desde
el Nacionalismo revolucionario y el socialismo revolucionario, se debería
comenzar a pensar y trazar los caminos al poder. En la etapa, golpeando juntos,
aunque se continúe marchando separados.
Y
ambos entender que la centralidad de la construcción, pasa por los
trabajadores, prestando especial atención al movimiento obrero, donde existen
cuadros valiosos con capacidad de conducción y alta representatividad. En toda
la movida regional, Argentina, Brasil, Chile, Uruguay, seguramente tendrán la
mayor responsabilidad, porque es en ese cono sur donde existe la mayor
concentración obrera, con una larga historia de lucha enfrentando a las
respectivas oligarquías dominantes.
No
es necesariamente así en el resto de la región, donde se tejen alianzas
políticas con características varias, auténticamente vernaculizadas,
adaptándolas al entramado de clases y sectores disponibles en cada lugar. Pero
no debería ser el caso del cono sur, donde la clase obrera y los trabajadores
asalariados, son la fuerza decisiva, por su número, concentración y,
especialmente, el lugar que ocupan en la producción.
CA
miércoles, 31 de enero de 2018
Palazzo es un muy buen dirigente. Y los bancarios, un gremio poderoso,
estratégico, con muchas empresas (Bancos) de concentración. Pero no deben
morder el anzuelo. En el afiche del plan de lucha que lanzan en febrero, hay un
tablero abierto de ajedrez. Ojalá sean inteligentes y la mención al juego
ciencia no sea solo formal. Ningún gremio solo, por poderoso que sea, puede dar
vuelta esto. Es necesario juntarse y pelear en montón. Si el gobierno logra
aislarlos, los va a despedazar. Con la complicidad
de buena parte de la burocracia que para justificar su obsecuencia, necesita un
"cadáver" sindical, una demostración que la lucha siempre termina mal
y solo se pueden resolver las cosas en una mesa de negociación. El camino de
los bancarios, modestamente creo, es emputecerle la vida a la patronal, privada
o no. Y para eso, la lucha no puede, no debería, ser frontal. Deben ser una
pesadilla. Si al paro. Si a toda medida legítima de la caja de herramientas del
movimiento obrero. Pero no aislarse. Juntarse con otros gremios y además, ganar
la solidaridad del pueblo. Los bancarios tienen que mostrar el camino, pero no,
recorrerlo solos. Estos son despiadados. Y van a intentar demostrarlo contra
ellos. Hay que abrazar a los bancarios. No dejar que los quiebren.
CA
jueves, 11 de enero de 2018
El pejotismo y su intención de reconstruir un partido conservador justicialista que asuma el legado menemista.
Pensar que hay quienes dicen que es posible construir con esta gente. Increíble.
A la larga los amigos peronistas van a tener que elegir, porque la propia realidad los obligue, entre volver a ser el hecho maldito de la política del país burgués, o reconstruir el gigante invertebrado y miope.
cv.
Este gobierno avanza sin demasiados recaudos porque entendió que las formas de organización del campo popular están totalmente anacrónicas, que es un fin de época, y por lo tanto, la debilidad, extrema, más allá de que se junta, protesta, denuncia. Pero sin eficacia concreta. Acciones que se consumen en si mismas.
Ellos vigilan con atención dos sectores de potencial conflicto: Cristina con sus 3 y medio millones de votos en la principal provincia, a quien no pueden domesticar a pesar de amenazas, causas, difamaciones, etc., etc., y el movimiento obrero, al que temporalmente pueden controlar por la complicidad de la burocracia sindical, empresarial carpetera.
Pero en algún momento el hilo se va cortar, porque no se lo puede estirar para siempre, menos con un pueblo y trabajadores con la tradición de lucha nuestra. Ojalá que no sea un movida inorgánica como casi todas las que conocimos, que terminan en una carnicería inútil, descomprimen un tiempo, y luego todo vuelve a la "normalidad".
Alguna vez seremos capaces de construir una dirección política real, a la medida de las necesidades profundas de este siglo XXI.
O quizá no.
cv
lunes, 8 de enero de 2018
Los mismos que en días recientes alentaban -casi aseguraban- una reunión entre Cristina y masita, ahora anuncian que el tigre gangster habría dicho que de ninguna manera piensa reunirse con ella.
Tal como se presentan las cosas, Cristina habría quedado -otra vez-, pedaleando en el aire.
Lo menos que uno puede preguntarse es ¿De verdad alguna vez Cristina alentó esta reunión o fue todo un invento?
Sigo pensando que Cristina no tiene nada que ganar juntándose con ese elemento (incluido el de la florería)
cv
martes, 19 de diciembre de 2017
Schmid es un dirigente respetable, aunque muchas veces, especialmente en los últimos tiempos, sea difícil coincidir con él. Pero es un cuadro valioso. Luchador. Buena cabeza y formación. No es el clásico gordo. Está desperdiciado integrando ese triángulo cegetista infame, que lo salpica. Quiera o no, es cómplice.
El acompañamiento de la CGT fue totalmente diet. De compromiso. Casi como espectadores. Se hizo visible en horas duras, para condenar el accionar de pequeños grupos, cuando la inmensa mayoría de los participantes desde el jueves, venía parando los bastonazos con la cabeza y la munición con el cuero.
Cuando la CGT convoca, y controla la seguridad, nadie saca los pies del plato y la posibilidad de infiltración service es escasa. Todos los que hemos participado encuadrados en el movimiento obrero, lo sabemos. Incluso en contextos generales más duros, aunque en el terreno concreto la represión -curiosamente- pudiera ser más moderada.
Pero cuando las estructuras se mueven por obligación, las defensas y reflejos se relajan. Era la CGT la que debía estar estos días a la cabeza, ocupando el centro, en defensa de los viejos y los derechos laborales. Se podía ganar, salir hechos (empatar) o perder. Pero se hubiera acumulado fuerza plebeya organizada. Una referencia político militante fuerte. El movimiento obrero y aliados en la calle, la dirigencia política en el Congreso. Una dirección real para la oposición, más allá de contingencias. Y siempre jugando para ganar.
Ésta debería ser una de las principales lecciones de las jornadas populares recientes. Tomar conciencia que el principal déficit es de dirección política. El pueblo ("la gente", "los ciudadanos") viene demostrando fuerte disposición a la lucha. Hace mucho. Casi desde inmediatamente después del balotaje de 2015. Pero lo hace como puede. Con los elementos que tiene a mano. Que son escasos.
No somos ingenuos. Sabemos del doble papel asignado a la burocracia sindical en el capitalismo. Pero no todos son jerarcas. La mayoría del movimiento obrero organizado tiene disposición a defender los intereses de aquellos a los que representa. En la propia CGT hay ejemplos innegables. Y, por supuesto, en las CTA y en las corrientes clasistas.
Es imprescindible que los cuadros más lúcidos de las centrales y corrientes se junten y hablen. Organicen y hagan. Desde allí, convocar a los potenciales aliados. Incluido el mundo de la política. En estos días pudimos ver que hay también allí gente muy valiosa que se jugó a la altura de la parada, en el recinto y la calle. Es imprescindible concretar una dirección popular alternativa estable. No de ocasión.
Estamos siendo jaqueados por nuestras propias debilidades. Las patéticas miserabilidades, nos siguen condicionando. Y no poca ingenuidad, cuando insistimos en subestimar a los Ellos.
CA.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)


