martes, 9 de septiembre de 2014



No entiendo por que se desmiente con tanto énfasis ¿Cuál sería el problema si en una decisión soberana, la Argentina decidiera equiparse -transfiriendo tecnología y conocimientos- con ferretería chinoca (o de quien fuera)?

Si no es así, no está demás desmentirlo. Pero ese discurso onda jamás haríamos algo así, aparece como medio cipayito ¿no?

Sería bueno asumir que a la larga vamos a necesitarla ¿O suponemos que a quienes vengan por la Patagonia y nuestra zona antártica (como ya vinieron por Malvinas) los vamos a disuadir  con agua caliente...?

C.V.




En la conversación en el estudio, surgió lo que dijo El Cuervo respecto de que 
al candidato lo van a poner Cristina y la gente. Yo no estaría tan seguro. 

Me parece que se está subestimando un actor que retomó centralidad y no estaba en 2003 porque no podían salir a la calle sin riesgo de ser colgados de un árbol o un farol en cualquier plaza o ruta. 

Recordemos el que se vayan todos. Me refiero al justicialismo y pejotismo, ahora aggiornado. 

El mensaje que están dando a Cristina y a todo el kirchnerismo (tanto el nac&pop como trasversal satélite), es gracias por los servicios prestados. 
Hasta 2015, los K. Desde 2015 el pejotismo. Y Carlos Saúl Scioli es el candidato.

Aun si la compañera presidenta quisiera jugar su carta, difícilmente podría, sin romper con el pejotismo. Y no creo que Cristina quiera romper con el pejotismo. No rompió en épocas de neoliberalismo despiadado, no veo por que lo haría ahora, facilitando el triunfo electoral a Mauri, o la fauna de Faunen, o masita.

Mas bien todo indica que las PASO, serán el espacio concreto, y allí, "la gente" optará por lo que la rosca política le ofrezca, es decir, entre todos candidatos que van de centroderecha a derecha (exceptuando lo que se referencia en la Cueva de Altamira que, a estos efectos, no cuenta, y los testimoniales K)

Después de 12 años de Proyecto, esa sería la herencia política.

Insistimos: la centralidad de la elección 2015, no la tiene Cristina, ni el Kirchnerismo, ni Maurizio, ni la fauna, ni masita; mucho menos la izquierda interplanetaria. 
La tiene el pejotismo aggiornado. 
Y hoy, a un año de la elección, el nombre del pejotismo es Carlos Saúl Scioli.

Lo de Graciana Peñafort, una cátedra.

C.V.




HISTORIA ARGENTINA

Ricardo Carpani: la política en el arte

Pocos pintores han logrado como Ricardo Carpani 
esa inmediata conexión con su momento histórico. 

Sus pinturas y afiches son el canon de toda una estética política. 

Trabajadores de volúmenes titánicos, con brazos nervudos y gargantas abiertas, de rasgos duros y facetados, los puños nudosos, los rostros serios, las evitas iracundas, los martinfierros desafiantes. 

Las imágenes declaran, afirman, gritan: pueblo, obreros, lucha, militancia, revolución, socialismo, nación. 

Todas las tensiones de los años de mayor radicalización de la política en nuestra historia se corporizan en esos músculos crispados, en esas venas a punto de estallar.