jueves, 10 de abril de 2014



Por CloVeiga.


Hoy se realizó el paro general convocado por los gorilas y zonzos que militan en el frente antinacional y antipopular, contra el gobierno del frente nacional y popular.

Fue efectivo.

Sin embargo, todo pasa. La vida sigue. Mañana será otro día.

Aún así, quienes apoyamos el Proyecto K iniciado en 2003, deberíamos reflexionar –y en lo posible debatir- acerca de por que suceden estas cosas.

Ningunear la realidad, hacer la plancha, lleva a derrotas políticas como la reciente de las elecciones 2013. Negación que inició inesperadamente dos años antes, en los días posteriores al formidable triunfo del Proyecto en las elecciones de 2011.

Es evidente que la pérdida de Néstor, resultó un golpe del que todavía hoy, no logramos recuperarnos. Con Néstor se fue la pata política del Proyecto. Ninguno de los compañeros ubicados en los lugares estratégicos de las decisiones, ni individual ni colectivamente, logró –aunque más no fuera mínimamente- continuarlo.

Al principio imperceptiblemente, luego de forma evidente, el Proyecto se fue corriendo desde un impulso refundacional de las identidades y las ideas, hacia la expresión militante del sector progre, de centroizquierda, de las clases medias -tanto el nac&pop como el de los dóciles satélites transversales de todos los colores-, enfrentado a sus primos gorilas y zonzos, también de clase media, siempre disponibles para fogonear cualquier cruzada fascistoide, a modo de comparsa de la trenza oligarquicoimperialista. 

El Proyecto fue perdiendo grandeza. Épica patriótica. Vocación regional. No hace falta mas que ver a gente como Capitanich en los primeros planos, o comprobar la extendida resignación de muchos que ya visualizan a Daniel Scioli como el mal menor, la opción K posible para 2015… Y esta perspectiva no se corresponde exclusivamente con la militancia K del multiverso justicialista. Se expande hacia afuera a todo el Frente K.

Es necesario parar la pelota, levantar la cabeza y meter el pase justo. Ahora que todavía hay tiempo.

Desde el 1º de Julio de 1974 hay una identidad política plebeya, vacante. Desde los orígenes de la nacionalidad, hay una segunda independencia, la económica, pendiente, junto a una integración regional real, como argentinos de la Patria Grande.

Esta puerta grande es la que comenzamos a abrir en 2003. Está en nosotros, en empoderarnos como pueblo, que no haya sido solo viento de cola.

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